C'Mon
Porque cuando el hombre fue a la luna clavo una bandera ahi si no hay gravedad,aparte de que porque la bandera se mueve si no hay viento?

com-humor:

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2- Si no hay gravedad es imposible quedar totalmente estar pegado al piso,entonces porque hay una ”pisada” si era imposible tocar el suelo.

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Esos errores comprueban que el hombre nunca fue a la luna.

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SÍ HAY GRAVEDAD EN LA LUNA, es de 1,62 m/s^2

 Si la bandera se mueve, es porque cuando el astronauta la plantó se hizo movimiento y ondea, y como en la luna no hay atmósfera y poca gravedad, este movimiento tardó en frenarse mucho tiempo
¿Sabe alguno lo que es la inercia? 

La gravedad es menor, no inexistente en la luna, por lo tanto, sí es posible dejar una huella :P

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Teología /2

El Dios de los cristianos, Dios de mi infancia, no hace el amor. Quizás, es el único dios que nunca ha hecho el amor, entre todos los dioses de todas las religiones de la historia humana. Cada vez que lo pienso siento pena por él. Y entonces le perdono que haya sido mi super papá castigador, jefe de policía del universo, y pienso que al fin y al cabo, Dios también supo ser mi amigo en aquellos viejos tiempos, cuando yo creía en él y creía que el creía en mi. Entonces paro la oreja, a la hora de los rumores mágicos, entre la caída del sol y la caída de la noche, y me parece escuchar sus melancólicas confidencias

(De Eduardo Galeano, en el Libro de los abrazos)

El diagnóstico y la terapeútica

El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.

El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.

(De Eduardo Galeano, en el Libro de los abrazos)

La pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

(De Eduardo Galeano, en el Libro de los abrazos)